Sur les Traces des Ducs de Savoie. TDS (UTMB) 2017
3:30 de la madrugada del miércoles, suena el despertador. Sigilosamente me voy vistiendo,
pues no quiero molestar al resto de ocupantes de la habitación que comparto.
El desayuno fue rápido, no podía demorarme mucho pues tenía que estar a las 4:30 en laPlaza del Mont Blanc a 2,5km.
Fue llegar a la plaza y montar en el autobús; y en marcha hacia Courmayeur. Como
curiosidad decir que atravesar el túnel del Mont Blanc que une Chamonix(Francia) con
Courmayeur(Italia) cuesta 43,50€. Una burrada.
Llegado a Courmayeur toca andar otro poquito hasta la plaza desde donde sale, previo a
dejar las bolsas de vida.
El ambiente es fenomenal para la hora que era, poco que decir. Suena la música y poco
después estamos dando los primeros pasos.
Suave descenso por las calles de Courmayeur. No pasaría ni un kilómetro cuando ya estábamos subiendo. Era una pista que nos llevaría hasta la
estación de esquí, la pendiente era bastante fuerte, pero estábamos frescos. Tras terminar
este primer ascenso tocó bajar sobre sendero bastante corrible y rápido.
Primer avituallamiento sólido en Lac Combal
k15; sopita calentita, plátano, frutos secos….y
ha seguir.
Seguimos por un paraje increíble, algo pantanoso, frágil y arriba en las cimas los glaciares.
La subida al Col de Chavannes fue lenta, en fila de uno …..se perdía en el horizonte la línea
de gente. Tras coronar el col, control de paso y ha bajar hasta Alpetta. Son varios kilómetros
de pista en buen estado, donde si quieres puedes darle bien a las zapatillas. Yo fui
tranquilo, corriendo, pero controlando. Aun así pasé a mucha gente.
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| Lac Combal, Italia. Foto de internet. |
En la cima teníamos otro avituallamiento sólido. Otra sopita…

Dejamos atrás Italia y empezamos un largo descenso de 14 kilómetros por suelo francés, por pista muy corrible en gran parte. A pocos kilómetros de Seez, la cosa se puso un poco menos fácil. En Seez avituallamiento liquido, gran acierto introducir este avituallamiento no previsto a última hora.
Lleno el depósito, bebo refresco de cola y zumbando.
De Seez hasta Bourg Sant Maurice fue un poco tedioso, no por nada en particular sino por
las ganas de llegar. Se atraviesan parques y jardines hasta llegar a la localidad.
Kilómetro 51. Bourg Sant Maurice. Avituallamiento sólido y líquido. Me lo tomo con más
calma, este no es un punto cualquiera, aquí realmente empieza la carrera. Reposo un
poco, pero me veo bien. Converso con una chica venezolana y decido seguir. Paso el
control de material y me pierdo entre el bullicio de la gente.

Lo sabía, lo esperaba, estaba preparado y decidido…...pero aquello fue una batalla
realmente dura. Por delante 16 kilómetros y 2.000m D+. Realmente aquella subida es
infernal, el ritmo es muy lento, la pendiente sobrecogedora. Así que pasito a
pasito….descansado de vez en cuando y reanudando. Muchos corredores se apartan y se
echan una siestecita (aquí lo llaman sueñol). El “engaño” fue una fortificación a media
subida que yo creí que era Fort La Platte, vigilado por las cabras y semiabandonado. Mi
desengaño vino aun más adelante cuando descubrí realmente Fort La Platte. Agüita fresca
para los depósitos y ha seguir subiendo.
Col de la Forclaz fue más llevadero de lo esperado, claro que comparado con la subida de
antes era casi fácil. Seguidamente tocaba Passeu Pralongnan, igual de “fácil”, pero largo,
muy largo. Ya tenía un desfase entre mi gps y los kilómetros reales y eso contribuye al
desconcierto.
El descenso fue lento, otra vez muy agrupados, técnico y largo. Después de todo al final
llegué a Cormet de Roselend. Punto intermedio de la carrera. Kilómetro 66.
Aquí sí me tomé mi tiempo. Me cambié de ropa y me dispuse para la noche. El frontal no va,
y tengo que coger el otro. Ungüentos…...sobre la marcha decido ponerme de largo a pesar
de que no sería una noche fría, pero de este modo libero peso de la mochila.
Ceno con sosiego, repito. Algo de refresco de cola y poco más.
Al salir ya era de noche. Se veían dispersos los puntos de luz en el horizonte. Otra vez a
subir.

Col de la Sauce era el siguiente punto a superar. Primero por una pista y luego sendero con
bastante pendiente, pero no resultó complicado. Eso sí, los macarrones empezaron a dar
“vueltas” en mi estomago, y no dejaron de hacerlo hasta dos horas después. Iba sudando
por la demasía de ropa que llevaba, pero no tardó en refrescar, por lo que fue un acierto.
También tuve que parar a poner las pilas al otro frontal porque el que llevaba ya se estaban
agotando y no me daba seguridad el caudal de luz que me daba.
Hasta Col de Joly todo fue rodado, sin problemas de mención significativa. En el
avituallamiento tome lo de siempre y no paré mucho tiempo.
Les Contamines; el descenso hasta la localidad se convirtió en una tortura china. Si bien al
principio era terreno rodador pronto pasamos a sendero pedregoso, con muchas raíces. Mi
rodilla derecha comenzó a quejarse, así que tuve que bajar con más seguridad.
Una vez que salí del bosque la llegada a Les Contamines se hizo eterna, pues distaba
bastante hasta llegar al avituallamiento.
Otra vez sopa, aunque esta vez estaba tan recalentada que no sabía bien, a pesar de ello
nada que objetar. Comí poco, el estómago lo tenía casi cerrado.
Chalets du Tuc. Otro ascenso más, no. Otra pesadilla. Parecía increíble semejante desnivel,
la rodilla me dolía y no quedaba otra que mirar al suelo y subir y subir. Subir y subir, aquello
no terminaba nunca. Sorteando raíces, piedras, subir y subir….al final subí.
Sin tiempo para asimilar la reciente subida allí estaba en el horizonte el “ojo de Sauron”; era
una estampa preciosa ver ese reguero de luces hacia abajo y hacia arriba. El descenso
paso rápido, sin más. Miraba arriba, hacia la luz, el último ascenso importante: Col de Tricot.
La subida estaba marcada por zigzagueo de la luces. Era un sendero que serpenteaba
mucho, duro, técnico, agónico. Paraba de vez en cuando a recuperar y volver. No terminaba
nunca. Ahora veía todas las luces que venían detrás de mi, puro espectáculo; precioso.
Con mucho tesón y calma llegué a la cima del Col de Tricot. Control de paso y p’abajo.
Un poco de todo; sendero corrible que terminó pronto; lluvia, rocas, piedras….lo normal. A
dos kilómetros de Col de Tricot empezó a sonar el río bravío, raudo, caudaloso…..y poco
después allí estaba el puente colgante para pasarlo. Ya de día, la naturaleza se mostraba
con toda su fuerza. El paso por el puente fue decidido y con miedo, la verdad es que
acojonaba. Sobretodo por la parte central que cuando más se mueve.
La rodilla me daba una tregua y fui dando un poco más de caña. El bosque estaba todavía
en sombras y los senderos preciosos. Antes de llegar a Les Houches había un tramo de
asfalto en bajada donde apreté un poco más.
Les Houches. A 8 kilómetros. Temía que este tramo fuera duro, pues ya los kilómetros en
las piernas eran muchos. Tras pasar por el avituallamiento y el control pasamos a la
carretera, cruzamos el río y nos adentramos en el bosque de nuevo. Pista y sendero
corribles a tope si tienes fuerzas. Yo tenia fuerzas, pero la rodilla ya no me dejaba.
Andando, a buen paso hice estos 8 kilómetros hasta llegar a Chamonix, en ese momento me
puse a correr.
Recorrí los metros finales por las calles………...las sensaciones, emociones,
pensamientos… me los quedo para mí. No creo que pueda describirlo. Un sueño hecho
realidad.
PD: los retos se definen como aquello que quieres hacer, con lo que sueñas y te hace
ilusión. Entrenas, te cuidas y haces todo lo posible por conseguirlo.
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| Perfil TDS 2017 https://www.carreraspormontana.com/carreras/tds-2017-la-prueba-salvaje-del-utmb-sube-el-liston/ |
Tiene el mismo valor quien hace por primera vez un 5k, 10k, 21k….120k.






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