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| SÍ SUEÑAS A LO GRANDE, NECESITAS UN EQUIPO. GRACIAS CHONI. |
Tras una noche calurosa,
llena de nervios e incertidumbres, llegaba el desayuno madrugador, 3 horas
antes de la salida; un breve sueñecito más y prepararse para la “batalla”;
últimos preparativos, rituales, ungüentos, últimas instrucciones para Choni,
parte indisoluble de este reto, etc, etc….
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FOTO ANTES DE LA SALIDA. |
Llegamos a la Plaza de Santa Teresa con 20
minutos de antelación, los participantes de la MTB y el Duatlón ya había partido. El ambiente
era algo frío, por los nervios, por los pocos valientes que éramos (solo 140).
Sin embargo el calor ya era considerable.
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| PERFIL CIRCUITO ROJO |
A las 9:30 se daba la salida,
con ritmo lento y continuo recorríamos las calles de Béjar, alejándonos dirección sur, buscando el Paseo de Los Castaños.
Sin tregua el camino, sendero o asfalto del
momento se inclinaba hacía el cielo, no obstante teníamos por delante
más de 7 Km .
de ascensión hasta La Peña Negra.
La civilización se aleja tras
dejar a un lado la plaza de toros. Mi ritmo es tremendamente malo, lento,
tosco. Me cuesta correr, así que decido andar hasta la cima, y solo correr en
los llanos para soltar piernas. Poco a poco vamos avanzando, Canchal Calavero, Canchal de la Paloma. La orografía no es muy exigente pero hoy más que nunca es preferible
pecar por defecto, sigo andando y a ratos corriendo, hasta llegar a la cima de La
Peña Negra.
| AL FONDO LA PEÑA NEGRA. |
Entramos en territorio
cacereño, descendemos por un pinar en busca del primer avituallamiento, cercano
a La Garganta , en la cola del pantano de Navamuño. Hemos soltado un poco las piernas
y parece que el letargo se ha desvanecido.
Tras una breve ingesta de
sólido y líquido, nos disponemos a encarar la cabeza del pantano de Navamuño con un continuo sube y baja no
muy exigente; la exigencia procedía de la cautela a la hora de soportar el
fuerte calor pasada la hora de carrera. No había mucha sombra. El camino
sinuoso, de nuevo en tierras charras, en descenso por el Cerro de Arrebatacapas, permite correr entre pinares, algunos
castaños y cerezos.
Nos encontramos a las puertas
de Béjar, pero el Circuito Rojo nos
desvía hacía Candelario. La senda
busca la rivera del río Cuerpo de Hombre,
y con ello la sombra y cambio de paisaje; fresnos, castaños, alisos….más
abrupto, más bonito. Superado el río ahora toca de nuevo ascender hacía LLanolópez. Un breve refrigerio en una
casa particular y un puñado de “ánimos” que son siempre bien recibidos y
agradecidos. Entramos en Candelario,
sorteamos sus bellas calles. Algunos aplausos. Algunos rostros “ojipláticos”.
El capricho del circuito nos lleva a las afueras de la localidad para de nuevo
entrar por sus calles, en busca del avituallamiento.
De nuevo reposición de sólidos y algo de líquidos, estamos cerca de Béjar y no conviene cargar más peso de la cuenta. Salimos de Candelario, seguimos en territorio fresco, a travesamos la rivera del río Barquillo. Se acaba el frescor, de nuevo el pinar, de nuevo el calor golpea fuerte.
Nos acercamos a Béjar, estamos en El Bosque. El calor aprieta cada vez más. Me desprendo de parte de
las reservas de agua para aliviar peso…..se oye algo a lo lejos….al girar veo a
otros corredores descender por otro camino a mi izquierda. Tras un “por aquí
mismo” recupero el sendero correcto….algo de asfalto, Ermita de Santo Mario. Estamos en Béjar.
Completo el Circuito Rojo. Allí estaba Choni para darme ánimos y
ayudarme con los complementos. Toca reponer fuerzas tranquilamente. Doy buena
cuenta de la ensalada de arroz y un plátano, al gaznate me hecho un par de cervezas.
Vaciado de vejiga. Reposición de crema
solar. Reabastecimiento de liquido en la mochila más unos polvitos mágicos para
no deshidratarnos. Descargo la mochila con material no necesario por ahora. Sin
tregua, sin prisa me dirijo a la plaza
de Santa Teresa.
Me despido de Choni, empiezo
el Circuito Verde. En esta salida de Béjar
voy en soledad. Sigo las flechas verdes, y pronto estoy justo de bajo de la Ciudad Antigua , contemplando la
muralla, el Palacio de los Duques de
Béjar…. Aun por asfalto, me alejo
paulatinamente en busca de la rivera del río
Cuerpo de Hombre.
Me encuentro con el enorme
viaducto de la autovía A 66, para más tarde pasar de bajo de el. El calor se
hace cada vez más fuerte, estamos en las horas centrales del día, entorno a las
14h. Por fortuna el sendero nos lleva por la rivera del río cuerpo de Hombre, el frescor se agradece. Tranco del Diablo,
central eléctrica, La Gloria , Casas de Los Molinos….se acaba la
gloria, se acaba la sombra. A escasos
kilómetro y medio de La Calzada el calor y
el sopor digestivo se apoderan de mí. Andando llego la población, Km. 37 del
recorrido. Allí de golpe 5 compañeros se retiran. Otros como yo se lo piensan.
Tranquilamente bebo y como
algo, pero poco. La digestión me está matando y el calor me está dando la
estocada final. Quedan 12 Km .
hasta el siguiente pueblo y a mis orejas llega la información mas temida, no
hay sombra. “Asolanao” que estaba y más que iba estar. Me hecho agua por encima
en dos ocasiones, me “vendo los ojos” y tiro pa´lante.
Inicio esta etapa tan dura
recurriendo a la musicoterapia, dicen que la música ayuda a paliar el dolor.
Convencido de esto, me pego los auriculares las orejas e intento no pensar en
nada más.
Avanzo poco a poco. Es el
momento más duro, nada de sombra, “aplatanao” y los “muslos” que ya se quejaban
hacía rato ahora ya gritan. Durante mucho rato voy solo, nadie por delante,
nadie por detrás. A lo lejos se ve la
Sierra de Francia.
Como un espejismo aparece la
población de Valbuena, queriendo que
fuera Montemayor del Río. Voy
bebiendo continuamente y cada hora sigo el ritual del “chute” de glucosa. Intento salir de este sopor generalizado
trotando a ratos. Me salgo del sendero. Recupero “atrochando” y llego al Canchal
del Guarro; puesto de socorro, como decían los voluntarios allí
resguardados bajo la loneta. El GPS me marca una distancia que no se
corresponde con el rutómetro. Cunde el desánimo.
Me reabastezco de agua y
sigo. Intento correr. A “perro flaco todo son pulgas” y a mi me sale otra
pulga; los tendones que confluyen el la cabeza del peroné se manifiestan en
forma de dolor, igual que en Sevilla. Intento omitir esos mensajes de dolor
pensando en que “el dolor solo duele” como dice el Sr. Jurek; en mi amigo Pepe
que no puede correr desde hace 6 meses por una osteopatía dinámica de
pubis….eso sí que es estar realmente jodido. En cierto modo en esta carrera
también corre él, en cierto modo me refugio en este pensamiento para ser más
fuerte.
Por el camino de bajada un
compañero va bien jodio por las ampollas y finalmente abandona al llegar a la
población.
| CASTILLO DE MONTEMAYOR DEL RÍO. |
Como puedo, corriendo, andando,
sufriendo…continuo, a lo lejos se ve un majestuoso castillo con la bandera
castellana y española ondeando a merced del viento. No tardo mucho en llegar a Montemayor
del Río. Nuevo avituallamiento con
tranquilidad. Hablo con los voluntarios del calor, del chico de las
ampollas…..la coca cola está caliente, el agua también, pero tampoco se les
puede reprochar nada a esta gente. Reabastecido de agua y algo de sólido en el
estomago abandono el puesto de avituallamiento surcando las calles de este
bonito y pequeño pueblo…..tropiezo con una alberca y no me lo pienso, meto
medio cuerpo en el agua.
Ahora sí, bien refrigerado
abandono la localidad. El sendero me conduce, por enésima vez, al río Cuerpo de Hombre. Abrazo su bosque
en galería, su sombra y su alegría. El sendero discurre paralelo al río y de
nuevo voy corriendo; he renacido, me encuentro con fuerzas y anímicamente duro
como una roca.
No dura mucho este idílico
paisaje, 3 Km . después el sendero abandona el río y la pendiente
se inclina hacia el cielo desmesuradamente. Es hora de tirar de wasap para
distraer aun más la mente…tras la fuerte subida, topamos con terreno variado,
lo mismo subimos que bajamos….se aprecian las típicas construcciones ganaderas
de la zona…poco después llegamos a Peñacaballera.
En este pequeño municipio hay
un bar donde me quedo maravillado por los enormes bonsáis que tienen. Yo entro
y un grupo de bejaranos salen. Bebo algo de agua y charlo con el dueño del
local y algunos clientes preguntan
interesados por la carrera y que se quedan estupefactos.
Al salir de la localidad sigo
con mi ritmo y no tardo en alcanzar al grupo de bejaranos. Tras una meditación
muy fugaz, decido sacrificar mi ritmo y unirme a este grupo. Nos sorprende
algún lodazal y tenemos que medio trepar para no enguarrarnos. El grupo está
compuesto a mi llegada por 5 miembros; Tomás, que el hombre está aun
recuperándose de una lesión y “solo” va a hacer el segundo circuito (40Km);
Raúl, el panadero; Javi y Merce (Mercedes) la mujer incombustible; y yo.
Si después de superar Montemayor del Río mi estado anímico
mejoró exponencialmente, ahora tengo la firme determinación que sea como sea,
hoy termino lo que empecé.
Tras sobrepasar la autovía
A66 cogemos el Camino Real que transita
en algunos tramos sobre la calzada romana que todavía resisten el paso del
tiempo. Pronto nos encontramos en Puerto
de Béjar. Km. 58. Nuevo avituallamiento. Lo de siempre, ya es pura rutina.
Al sellar me llama poderosamente la atención las anotaciones de la chica y le
pregunto; ¿esos somos los que hemos pasado por este punto? ¿20? Recuenta. 25 me
dice.
Tomamos el descenso en
falsete, con subidas y bajadas, a Béjar. De nuevo tropezamos con zonas
embarradas y no queda más remedio que subirse al muro que delimita el camino.
Llegamos a Cantagallo. Los lugareños
nos invitan a darnos un chapuzón que de buena gana aceptaríamos.
Nos acercamos a la
civilización y el paisaje se afea, de nuevo pasamos la autovía y más adelante
otra vez más. Casas del Rosal;
cruzamos de nuevo el puente que salva el
río Cuerpo de Hombre a las puertas
de Béjar.
Esta vez entramos por la
ciudad vieja, por el recinto amurallado tras una buena subida, pasamos la Puerta del Pico. Ayuntamiento, plaza Mayor.
Fran, compañero de fatigas de
Merce, nos espera en la puerta de su bar con 5 refrigerios bien fresquitos.
Intercambio de impresiones y ánimos. Seguimos y a escasos minutos completamos
el Circuito Verde.
En la Plaza de Santa Teresa, Km.
68, está mi compañera del alma, Choni.
Sellamos y nos dirigimos al pabellón a recuperar un poco y prepararnos para la
noche.
| SEGUNDO PASO POR LA ZONA DE RECUPERACIÓN. |
Choni tenía todo preparado,
se lo había dicho un rato antes y nuestro piso franco estaba a escasos metros
del centro neurálgico de la prueba. Sin prisa, sin pausa me hidrato con una
rica cervecita fresca, como ensalada de arroz, todo ello mientras me aseo, unto
mi rodilla izquierda y zonas adyacentes con diclofenaco, me cambio de
compresores y doy vaselina de nuevo en
los pies, también me cambio de camiseta y me quedo con lo necesario en la
mochila. No quiero perder la compañía de este grupo y la intuición me dice que
será vital afrontar la noche con ellos. La visita al baño me preocupa, un mal
desalojo y un rugir de tripas que auguran más de lo mismo.
Sin tregua, salimos de Béjar. Merce se ha adelantado un poco y
Tomás ha cumplido con su Circuito Verde, y se retira. Raúl, Javi y yo salimos
un poco más rezagados pero ya en las afueras de Béjar cogemos a Merce. La
subida de La Dehesa nos pone en nuestro sitio, a estas
alturas cualquier esfuerzo en vano se paga con creces. Tras reencontrarnos con
el llano, Raúl va marcando el ritmo y las pautas a la hora de correr o de
caminar.
Valdesangil.
El paisaje agroganadero nos acompaña. Disfrutamos del llano incluyendo en el paquete
los diversos dolores que ya padecemos cada uno.
Fuentebuena.
Se acerca el ascenso y nos vamos preparando psicológicamente. La Pared del Puerto aparece con toda su dureza
casi de la nada. En otras circunstancias sería una subida sin más, pero a estas
alturas de la película se hace muy dura.
Completamos el ascenso. Raúl quiere darle ritmo a la bajada, pero Merce le
para. La bajada es mucho peor que la subida, los cuadriceps sufren mucho y mi
rodilla izquierda aun más. Lo malo pasa rápido y mis tripas no dejan de rugir,
ya casi es noche cerrada y estamos cerca de Sanchotello. Mi intención es llegar hasta la localidad pero la
urgencia hace que tenga que parar antes.
Aliviadas mis dolencias,
reanudo la marcha ya con el “fanal” eléctrico. Un par de kilómetros después
entro en Sanchotello, Km. 82. Allí
están mis compañeros de grupo esperándome. Repongo agua, y “adquiero” nuevo
suministro de celulosa.
Sin más dilación partimos de
la bulliciosa localidad con muchos ánimos de los parroquianos. El camino tiene
bastantes baches y ya todo duele. Son las 23:30 y las llamadas de teléfono de
mi hermano Samuel y Jose Tomate (Miajadas) te impulsan un poquito más hacia la
meta.
Peromingo.
Media hora después estamos en el penúltimo avituallamiento. Las fuerzas me
abandonan. No he vuelto a comer nada desde Béjar
y apenas he bebido algo por no llegar a la deshidratación por vía desalojo. Anímicamente fuertes, físicamente muy
jodidos, encaramos la parte final del recorrido.
Camino Real de La Plata ,
la temida recta, 7Km, aparece rodeada de
ganado bovino. El mugir de éstos recorre la noche, un aire fresco nos acompaña
y nos empuja, pues lo llevamos de componente sur. El maestro panadero Raúl,
sabedor de lo muy justo que voy de fuerzas me va preguntando cada cierto tiempo
y solo cuando le respondo “que jodio” o “muy jodio” se queda conforme. La
eterna rectitud del camino va mellando y eso que la noche no nos permite ver la
desesperanza de una línea en el horizonte siempre igual. Solo nos distrae la
visita de la Benemérita
y posteriormente los reporteros de la prueba.
Tan jodio voy que me seduce
la idea de abandonar en La Calzada , Km. 94.
me viene a la cabeza el calvario de Pepe, 6 meses con la puñetera osteopatía
dinámica de pubis; las horas que lleva Choni esperándome sola y padeciendo la
incertidumbre y la información con cuenta gotas; el apoyo incondicional de Villanueva Corre…y Mucho…y acaba, como
me dijeron al recoger la bolsa del corredor. "Un Tejeda no se rinde".
Apuesto por el último
cartucho que tengo, comer y beber de nuevo, a riesgo de tener que parar de
nuevo para un desalojo y perder la compañía del grupo. A su vez, Javi me deja
un spray de frío que tiene y me doy por los cuadriceps.
Empiezo a sentirme mejor, con
algo de fuerzas y hemos conseguido engañar a los cuadriceps con el spray; he
vuelto a resurgir.
Comentamos que la distancia
que marca el GPS es mayor que la del recorrido, unos 5 Km . más. Algunos
chascarrillos de carreras, el fresquito de la noche y casi Luna llena surcando
el horizonte nocturno.
Como una estrella fugaz, así
lo percibimos, cuando a escasos metros por delante de nosotros pasó un coche
por la carretera de La
Calzada. La alegría nos inunda, solo
queda medio kilómetro de camino hasta la localidad.
Solo 6 Km ., solo 6 Km .….vamosss! Superamos la
pequeña gran subida al salir de La Calzada.
La vegetación no deja pasar la luz lunar. Raúl y Javi se
distancian un poco y yo decido esperar a Merce. Vamos completando los escasos
kilómetros que nos quedan. Como si estuviera predestinado el GPS se apaga a los
100km y 16 horas (cabrones, dicen que dura 20 horas). Nos encontramos en el Polígono
Industrial de Béjar, por última vez cruzamos la Autovía A 66.
| RECTA FINAL. |
| LOS METROS FINALES. |
16H 48M.
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| CERVEZA SABOR A RETO CONSEGUIDO. |
| INMORTALIZADO. |












