TRAIL PEÑALARA 60K

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viernes, 20 de junio de 2014

SÍ SUEÑAS A LO GRANDE.....RUTA VETONA. LOS 100 DE BÉJAR.


LA RUTA VETONA. LOS 100 DE BÉJAR.

 
SÍ SUEÑAS A LO GRANDE, NECESITAS UN EQUIPO. GRACIAS CHONI.

 

Tras una noche calurosa, llena de nervios e incertidumbres, llegaba el desayuno madrugador, 3 horas antes de la salida; un breve sueñecito más y prepararse para la “batalla”; últimos preparativos, rituales, ungüentos, últimas instrucciones para Choni, parte indisoluble de este reto, etc, etc….

 


FOTO ANTES DE LA SALIDA.
 

PERFIL CIRCUITO ROJO
 
Llegamos a la Plaza de Santa Teresa con 20 minutos de antelación, los participantes de la MTB y el Duatlón ya había partido. El ambiente era algo frío, por los nervios, por los pocos valientes que éramos (solo 140). Sin embargo el calor ya era considerable.


A las 9:30 se daba la salida, con ritmo lento y continuo recorríamos las calles de Béjar, alejándonos dirección sur, buscando el Paseo de Los Castaños. Sin tregua el camino, sendero o asfalto del  momento se inclinaba hacía el cielo, no obstante teníamos por delante más de 7 Km. de ascensión hasta La Peña Negra.

 


AL FONDO LA PEÑA NEGRA.
 
La civilización se aleja tras dejar a un lado la plaza de toros. Mi ritmo es tremendamente malo, lento, tosco. Me cuesta correr, así que decido andar hasta la cima, y solo correr en los llanos para soltar piernas. Poco a poco vamos avanzando, Canchal Calavero, Canchal de la Paloma. La orografía no es muy exigente pero hoy más que nunca es preferible pecar por defecto, sigo andando y a ratos corriendo, hasta llegar a la cima de La Peña Negra.

 

Entramos en territorio cacereño, descendemos por un pinar en busca del primer avituallamiento, cercano a La Garganta, en la cola del pantano de Navamuño. Hemos soltado un poco las piernas y parece que el letargo se ha desvanecido.

 
PRESA DE NAVAMUÑO.

Tras una breve ingesta de sólido y líquido, nos disponemos a encarar la cabeza del pantano de Navamuño con un continuo sube y baja no muy exigente; la exigencia procedía de la cautela a la hora de soportar el fuerte calor pasada la hora de carrera. No había mucha sombra. El camino sinuoso, de nuevo en tierras charras, en descenso por el Cerro de Arrebatacapas, permite correr entre pinares, algunos castaños y cerezos.

 

Nos encontramos a las puertas de Béjar, pero el Circuito Rojo nos desvía hacía Candelario. La senda busca la rivera del río Cuerpo de Hombre, y con ello la sombra y cambio de paisaje; fresnos, castaños, alisos….más abrupto, más bonito. Superado el río ahora toca de nuevo ascender hacía LLanolópez. Un breve refrigerio en una casa particular y un puñado de “ánimos” que son siempre bien recibidos y agradecidos. Entramos en Candelario, sorteamos sus bellas calles. Algunos aplausos. Algunos rostros “ojipláticos”. El capricho del circuito nos lleva a las afueras de la localidad para de nuevo entrar por sus calles, en busca del avituallamiento.

 
CANDELARIO I
 

CANDELARIO II
 











     De nuevo reposición de sólidos y algo de líquidos, estamos cerca de Béjar y no conviene cargar más peso de la cuenta. Salimos de Candelario, seguimos en territorio fresco, a travesamos la rivera del río Barquillo. Se acaba el frescor, de nuevo el pinar, de nuevo el calor golpea fuerte.

 

 
CERCA DE EL BOSQUE, BÉJAR.
 

Nos acercamos a Béjar, estamos en El Bosque. El calor aprieta cada vez más. Me desprendo de parte de las reservas de agua para aliviar peso…..se oye algo a lo lejos….al girar veo a otros corredores descender por otro camino a mi izquierda. Tras un “por aquí mismo” recupero el sendero correcto….algo de asfalto, Ermita de Santo Mario. Estamos en Béjar.

 

Completo el Circuito Rojo.  Allí estaba Choni para darme ánimos y ayudarme con los complementos. Toca reponer fuerzas tranquilamente. Doy buena cuenta de la ensalada de arroz y un plátano,  al gaznate me hecho un par de cervezas. Vaciado de vejiga.  Reposición de crema solar. Reabastecimiento de liquido en la mochila más unos polvitos mágicos para no deshidratarnos. Descargo la mochila con material no necesario por ahora. Sin tregua, sin prisa me dirijo a la plaza  de Santa Teresa.


CERRANDO EL CIRCUITO ROJO.
PRIMER PASO POR LA ZONA DE RECUPERACIÓN.
 

Me despido de Choni, empiezo el Circuito Verde. En esta salida de Béjar voy en soledad. Sigo las flechas verdes, y pronto estoy justo de bajo de la Ciudad Antigua, contemplando la muralla, el Palacio de los Duques de Béjar…. Aun por asfalto, me alejo paulatinamente en busca de la rivera del río Cuerpo de Hombre.

 


PERFIL CIRCUITO VERDE
 
 

Me encuentro con el enorme viaducto de la autovía A 66, para más tarde pasar de bajo de el. El calor se hace cada vez más fuerte, estamos en las horas centrales del día, entorno a las 14h. Por fortuna el sendero nos lleva por la rivera del río cuerpo de Hombre, el frescor se agradece. Tranco del Diablo, central eléctrica, La Gloria, Casas de Los Molinos….se acaba la gloria, se acaba la sombra. A escasos  kilómetro y medio de La Calzada el calor y el sopor digestivo se apoderan de mí. Andando llego la población, Km. 37 del recorrido. Allí de golpe 5 compañeros se retiran. Otros como yo se lo piensan.

 
MOMENTO "ASOLANAO"

 

Tranquilamente bebo y como algo, pero poco. La digestión me está matando y el calor me está dando la estocada final. Quedan 12 Km. hasta el siguiente pueblo y a mis orejas llega la información mas temida, no hay sombra. “Asolanao” que estaba y más que iba estar. Me hecho agua por encima en dos ocasiones, me “vendo los ojos” y tiro pa´lante.

 
 

Inicio esta etapa tan dura recurriendo a la musicoterapia, dicen que la música ayuda a paliar el dolor. Convencido de esto, me pego los auriculares las orejas e intento no pensar en nada más.

 

Avanzo poco a poco. Es el momento más duro, nada de sombra, “aplatanao” y los “muslos” que ya se quejaban hacía rato ahora ya gritan. Durante mucho rato voy solo, nadie por delante, nadie por detrás. A lo lejos se ve la Sierra de Francia.

 
AL FONDO LA SIERRA DE FRANCIA
 
HORAS CENTRALES DEL DÍA SIN SOMBRA.


Como un espejismo aparece la población de Valbuena, queriendo que fuera Montemayor del Río. Voy bebiendo continuamente y cada hora sigo el ritual del “chute” de glucosa.  Intento salir de este sopor generalizado trotando a ratos. Me salgo del sendero. Recupero “atrochando” y llego al  Canchal del Guarro; puesto de socorro, como decían los voluntarios allí resguardados bajo la loneta. El GPS me marca una distancia que no se corresponde con el rutómetro. Cunde el desánimo.

 

 

Me reabastezco de agua y sigo. Intento correr. A “perro flaco todo son pulgas” y a mi me sale otra pulga; los tendones que confluyen el la cabeza del peroné se manifiestan en forma de dolor, igual que en Sevilla. Intento omitir esos mensajes de dolor pensando en que “el dolor solo duele” como dice el Sr. Jurek; en mi amigo Pepe que no puede correr desde hace 6 meses por una osteopatía dinámica de pubis….eso sí que es estar realmente jodido. En cierto modo en esta carrera también corre él, en cierto modo me refugio en este pensamiento para ser más fuerte.

 

Por el camino de bajada un compañero va bien jodio por las ampollas y finalmente abandona al llegar a la población.

 
CASTILLO DE MONTEMAYOR DEL RÍO.

 

 Como puedo, corriendo, andando, sufriendo…continuo, a lo lejos se ve un majestuoso castillo con la bandera castellana y española ondeando a merced del viento. No tardo mucho en llegar a  Montemayor del  Río. Nuevo avituallamiento con tranquilidad. Hablo con los voluntarios del calor, del chico de las ampollas…..la coca cola está caliente, el agua también, pero tampoco se les puede reprochar nada a esta gente. Reabastecido de agua y algo de sólido en el estomago abandono el puesto de avituallamiento surcando las calles de este bonito y pequeño pueblo…..tropiezo con una alberca y no me lo pienso, meto medio cuerpo en el agua.

 

Ahora sí, bien refrigerado abandono la localidad. El sendero me conduce, por enésima vez, al río Cuerpo de Hombre. Abrazo su bosque en galería, su sombra y su alegría. El sendero discurre paralelo al río y de nuevo voy corriendo; he renacido, me encuentro con fuerzas y anímicamente duro como una roca.

 

 
RENACIENDO AL FRESQUITO.
 
RÍO CUERPO DE HOMBRE CERCA DE MONTEMAYOR DEL RÍO.


No dura mucho este idílico paisaje, 3 Km.  después el sendero abandona el río y la pendiente se inclina hacia el cielo desmesuradamente. Es hora de tirar de wasap para distraer aun más la mente…tras la fuerte subida, topamos con terreno variado, lo mismo subimos que bajamos….se aprecian las típicas construcciones ganaderas de la zona…poco después llegamos a Peñacaballera.

 

En este pequeño municipio hay un bar donde me quedo maravillado por los enormes bonsáis que tienen. Yo entro y un grupo de bejaranos salen. Bebo algo de agua y charlo con el dueño del local y algunos clientes  preguntan interesados por la carrera y que se quedan estupefactos.

 

Al salir de la localidad sigo con mi ritmo y no tardo en alcanzar al grupo de bejaranos. Tras una meditación muy fugaz, decido sacrificar mi ritmo y unirme a este grupo. Nos sorprende algún lodazal y tenemos que medio trepar para no enguarrarnos. El grupo está compuesto a mi llegada por 5 miembros; Tomás, que el hombre está aun recuperándose de una lesión y “solo” va a hacer el segundo circuito (40Km); Raúl, el panadero; Javi y Merce (Mercedes) la mujer incombustible; y yo.
 

Si después de superar Montemayor del Río mi estado anímico mejoró exponencialmente, ahora tengo la firme determinación que sea como sea, hoy termino lo que empecé.

 

 
CERCA DE PUERTO DE BÉJAR.

Tras sobrepasar la autovía A66 cogemos el Camino Real que transita en algunos tramos sobre la calzada romana que todavía resisten el paso del tiempo. Pronto nos encontramos en Puerto de Béjar. Km. 58. Nuevo avituallamiento. Lo de siempre, ya es pura rutina. Al sellar me llama poderosamente la atención las anotaciones de la chica y le pregunto; ¿esos somos los que hemos pasado por este punto? ¿20? Recuenta. 25 me dice.

 

Tomamos el descenso en falsete, con subidas y bajadas,  a Béjar. De nuevo tropezamos con zonas embarradas y no queda más remedio que subirse al muro que delimita el camino. Llegamos a Cantagallo. Los lugareños nos invitan a darnos un chapuzón que de buena gana aceptaríamos.

 

 

 
CERCA DE CANTAGALLO I
 
CERCA DE CANTAGALLO II


Nos acercamos a la civilización y el paisaje se afea, de nuevo pasamos la autovía y más adelante otra vez más. Casas del Rosal; cruzamos  de nuevo el puente que salva el río Cuerpo de Hombre a las puertas de Béjar.

Esta vez entramos por la ciudad vieja, por el recinto amurallado tras una buena subida, pasamos la Puerta del Pico. Ayuntamiento, plaza Mayor.


Fran, compañero de fatigas de Merce, nos espera en la puerta de su bar con 5 refrigerios bien fresquitos. Intercambio de impresiones y ánimos. Seguimos y a escasos minutos completamos el Circuito Verde.

 
En la Plaza de Santa Teresa, Km. 68,  está mi compañera del alma, Choni. Sellamos y nos dirigimos al pabellón a recuperar un poco y prepararnos para la noche.

 


SEGUNDO PASO POR LA ZONA DE RECUPERACIÓN.

 

Choni tenía todo preparado, se lo había dicho un rato antes y nuestro piso franco estaba a escasos metros del centro neurálgico de la prueba. Sin prisa, sin pausa me hidrato con una rica cervecita fresca, como ensalada de arroz, todo ello mientras me aseo, unto mi rodilla izquierda y zonas adyacentes con diclofenaco, me cambio de compresores y  doy vaselina de nuevo en los pies, también me cambio de camiseta y me quedo con lo necesario en la mochila. No quiero perder la compañía de este grupo y la intuición me dice que será vital afrontar la noche con ellos. La visita al baño me preocupa, un mal desalojo y un rugir de tripas que auguran más de lo mismo.

 

PERFIL CIRCUITO AMARILLO
 
 

Sin tregua, salimos de Béjar. Merce se ha adelantado un poco y Tomás ha cumplido con su Circuito Verde, y se retira. Raúl, Javi y yo salimos un poco más rezagados pero ya en las afueras de Béjar cogemos a Merce. La subida de La Dehesa nos pone en nuestro sitio, a estas alturas cualquier esfuerzo en vano se paga con creces. Tras reencontrarnos con el llano, Raúl va marcando el ritmo y las pautas a la hora de correr o de caminar.


Valdesangil. El paisaje agroganadero nos acompaña. Disfrutamos del llano incluyendo en el paquete los diversos dolores que ya padecemos cada uno.
 
Fuentebuena. Se acerca el ascenso y nos vamos preparando psicológicamente. La Pared del Puerto aparece con toda su dureza casi de la nada. En otras circunstancias sería una subida sin más, pero a estas alturas de la película  se hace muy dura. Completamos el ascenso. Raúl quiere darle ritmo a la bajada, pero Merce le para. La bajada es mucho peor que la subida, los cuadriceps sufren mucho y mi rodilla izquierda aun más. Lo malo pasa rápido y mis tripas no dejan de rugir, ya casi es noche cerrada y estamos cerca de Sanchotello. Mi intención es llegar hasta la localidad pero la urgencia hace que tenga que parar antes.
 

Aliviadas mis dolencias, reanudo la marcha ya con el “fanal” eléctrico. Un par de kilómetros después entro en Sanchotello, Km. 82. Allí están mis compañeros de grupo esperándome. Repongo agua, y “adquiero” nuevo suministro de celulosa.

Sin más dilación partimos de la bulliciosa localidad con muchos ánimos de los parroquianos. El camino tiene bastantes baches y ya todo duele. Son las 23:30 y las llamadas de teléfono de mi hermano Samuel y Jose Tomate (Miajadas) te impulsan un poquito más hacia la meta.

Peromingo. Media hora después estamos en el penúltimo avituallamiento. Las fuerzas me abandonan. No he vuelto a comer nada desde Béjar y apenas he bebido algo por no llegar a la deshidratación por vía desalojo.   Anímicamente fuertes, físicamente muy jodidos, encaramos la parte final del recorrido.

 

 
LIDIANDO CON LA SUPER RECTA.

Camino Real de La Plata, la temida recta, 7Km,  aparece rodeada de ganado bovino. El mugir de éstos recorre la noche, un aire fresco nos acompaña y nos empuja, pues lo llevamos de componente sur. El maestro panadero Raúl, sabedor de lo muy justo que voy de fuerzas me va preguntando cada cierto tiempo y solo cuando le respondo “que jodio” o “muy jodio” se queda conforme. La eterna rectitud del camino va mellando y eso que la noche no nos permite ver la desesperanza de una línea en el horizonte siempre igual. Solo nos distrae la visita de la Benemérita y posteriormente los reporteros de la prueba.


Tan jodio voy que me seduce la idea de abandonar en La Calzada, Km. 94. me viene a la cabeza el calvario de Pepe, 6 meses con la puñetera osteopatía dinámica de pubis; las horas que lleva Choni esperándome sola y padeciendo la incertidumbre y la información con cuenta gotas; el apoyo incondicional de Villanueva Corre…y Mucho…y acaba, como me dijeron al recoger la bolsa del corredor. "Un Tejeda no se rinde".

Apuesto por el último cartucho que tengo, comer y beber de nuevo, a riesgo de tener que parar de nuevo para un desalojo y perder la compañía del grupo. A su vez, Javi me deja un spray de frío que tiene y me doy por los cuadriceps.
 

Empiezo a sentirme mejor, con algo de fuerzas y hemos conseguido engañar a los cuadriceps con el spray; he vuelto a resurgir.


Comentamos que la distancia que marca el GPS es mayor que la del recorrido, unos 5 Km. más. Algunos chascarrillos de carreras, el fresquito de la noche y casi Luna llena surcando el horizonte nocturno.


Como una estrella fugaz, así lo percibimos, cuando a escasos metros por delante de nosotros pasó un coche por la carretera de La Calzada. La alegría nos inunda, solo queda medio kilómetro de camino hasta la localidad.


La Calzada. Último avituallamiento. Reponemos conversación con los allí presentes, nada de líquidos ni sólidos. Ahora también corro por Víctor y Jose Tomate y completar lo que ellos no pudieron. Sellamos y nos vamos.


Solo 6 Km., solo 6 Km.….vamosss! Superamos la pequeña gran subida al salir de La Calzada. La vegetación no deja pasar la luz lunar. Raúl y Javi se distancian un poco y yo decido esperar a Merce. Vamos completando los escasos kilómetros que nos quedan. Como si estuviera predestinado el GPS se apaga a los 100km y 16 horas (cabrones, dicen que dura 20 horas). Nos encontramos en el Polígono Industrial de Béjar, por última vez cruzamos la Autovía A66.

 

RECTA FINAL.
LOS METROS FINALES.
Béjar se intuye en la noche, pues la iluminación es escasa o nula, una pena no tener esa magnifica muralla medieval bien iluminada. Algo de asfalto más, nos desviamos por otro sendero. Descendemos, escaleras…dolor…por última vez superamos el río Cuerpo de Hombre por el  Puente se San Albín; por última vez el camino, sendero, pista, carretera o lo que sea se sube, Cuesta de Los Perros,  con lo que ya no se tiene. Después de mucho tiempo echamos a correr, henchidos de felicidad que no brota en forma de lágrimas, como si no doliera nada, olvidados los novetaitantos kilómetros que hemos hecho hasta llegar a este punto. Plaza de España, giro a la izquierda y la recta final. Los nuestros ya esperándonos, incluidos Raúl y Javi. Los aplausos de los allí presentes a la 2:15 de la madrugada……HECHO!!!!!.

 

 

16H 48M.










CERVEZA SABOR A RETO CONSEGUIDO.






INMORTALIZADO.
 























 

 

miércoles, 11 de junio de 2014

A 100H para La Ruta Vetona

A groso modo, quedan unas 100 H; el descanso y mas descanso se hace tedioso, la falta de actividad hace que los nervios sean mas evidentes pues no hay momentos para soltar adrenalina. Ademas hay que sumar todos los preparativos, hay que ser cuidadoso y no olvidar nada y casi tan importante como lo anterior, no llevar cosas innecesarias.

Pero hablemos de la carrera; 1/3 .
100 Km, 3 circuitos de aproximadamente 33 Km. Desde el principio de la preparación lo tenía claro, el TERCIO es la clave. En carreras tan largas lo importante desde el punto de vista psicológico, es ver y sentir que estas avanzando, que vas cumpliendo etapas, y sobretodo que no sea dificil de culminar esa etapa. 
El TERCIO es la clave; no solo la carrera se divide en 3 circuitos, aqui tenemos los susodichos TERCIOS, sino que a su vez dividiré cada Tercio en 3 partes. De esta manera tenemos 3 Tercios de 11,1 Km dentro de cada TERCIO MAYOR o circuito. Un Tercio dentro de otro Tercio.

Y sí, inevitablemente pensaré en CERVEZA, las que me tomaré después....

ALIMENTACIÓN

Un factor importantísimo, que debe ser estudiado y probado minuciosamente. Y la pregunta es qué?, cuanto?, como? y cuando?. En mi caso mi calculo lo hago por horas, es más equilibrado que por kilómetros. He calculado que tardaré unas 16h en completar la prueba, puede ser más o puede ser menos.
     Estas son mis previsiones: 
      • 16 geles de glucosa.
      •  4 barritas energéticas,de avena.
      •  Higos secos.
      
Todos esto sin tener en cuenta las avituallamientos de la carrera.

HIDRATACIÓN

No solo es agua, es mucho más que agua. Con el calor todos sabeís que la deshidratación puede venir no solo por la falta de este elemento en nuestro cuerpo, sino por la falta o exceso de sales en el cuerpo. Para evitar este punto y no depender de los avituallamientos de la carrera (no olvides comer también salado para retener líquidos), he optado por una ayuda ergogénica, unos polvitos que disueltos en agua aportan las sales que se necesitan, asi como proteínas ( para evitar el catabolismo muscular) y por supuesto hidratos de carbono.

Con todo esto, espero cubrir mis necesidades energéticas y metabólicas. 

ROPAJES

Impera una máxima, protegerse del sol y el calor. Ropa clara y corta. Gorra y badana. Crema solar y gafas de sol. 

lunes, 19 de mayo de 2014

LAS MAS DURA DE LAS CARRERA POR MONTAÑA



CARRERA PENCONA, LA MÁS DURA.


18 de mayo; tocaba madrugón antológico, a las 4:10 ya estaba fuera de la cama desayunando y a las 5h partía hacía Aldeanueva de la Vera para disputar la susodicha carrera.

Sobre las 7:00 llegamos a la población Verata, recogida de dorsales y otros menesteres típicos. Algo de comer y ropaje para combatir el frío, entorno a 12ºc.


Tras cumplir los rituales típicos, algo de calentamiento, chascarrillos en la línea de salida, control de dorsales y pistoletazo de salida.

Perfil de la prueba


Las primeras zancadas discurren por la localidad Verata con la tranquilidad del corredor de montaña que sabe que hay que comenzar como un “viejito”. El plan para hoy era salir en “modo” ultra, como un ensayo general al primero de los circuitos de La Ruta Vetona, Los 100 de Béjar http://rutavetona.blogspot.com.es/, pues el perfil se parece bastante, aunque este último sea algo más suave. Para más tarde en la bajada final castigar los cuadriceps y ver que tal responden.

No pasamos mucho tiempo callejeando, pronto nos encontramos saliendo de la población surcando los huertos y olivares mas cercanos a la población. El camino de cemento va ganado desnivel junto a la Garganta del arroyo del Mozo. Sigo con mi plan, de hecho voy en la cola del pelotón aunque he ido ganando posiciones.
Recorrido de la prueba.

Pronto nos encontramos con el bosque de robles salpicado de helechos, dominante en la zona. En el kilómetro 5 toca avituallamiento y para técnica. Reanudo la marcha, y vuelvo a pasar a los mismos que había pasado anteriormente. El camino, ya de tierra, cada vez es más inclinado pero aun se puede correr. Kilómetro 10, segundo avituallamiento, el recuperado todas las posiciones perdidas. Bebo algo rápido y plátano, gominolas y ha seguir.

Aquí se acaba lo “corrible”, y pasamos al modo “treparriscos”, ya no se corre, se anda y se trepa como se puede, la amplitud de zancada se alarga para poder salvar los riscos y los numerosos pasos de agua que nutren las gargantas y  seguir ascendiendo. El desnivel es brutal, pero aun estamos frescos, solo son los primeros lances “treparrisquiles” y nos vamos a “jartar”.

Discurrimos paralelos a línea de cota de cima, la vegetación arbórea ha desaparecido para dejar paso al pasto común de las zonas altas de montaña pero no hay cabezas de ganado pastando. Las piedras comienzan a brotar a la par que los piornos ganan terreno al pasto. A ratos se puede correr pero lo normal es andar y andar, surcar pasos de agua, sortear piedras y la inmensidad paisajística sin poder disfrutarla, los ojos deben estar clavados en el suelo, analizando y memorizando cada piedra, cada obstáculo.


Así llegamos a La Panera (1.780m), kilómetro 13 y casi 2H. Avituallamiento tranquilo, algo de resuello y lanzados al descenso. Primero llaneamos un poco por el Canchal Alto, mismo paisaje; piornos, piedras….el descenso se convierte en peligroso, el desnivel, las piedras, la velocidad, sortear a los compañeros, la vegetación, los tobillos que de vez en cuando te dan un aviso……tropiezo, voy de boca, la suerte quiere que la presencia de piorno no solo me frene sino que casi me hace rebotar. Acabo de librarme de un ostión de campeonato. Con el susto en el cuerpo, aumento las precauciones dentro de lo posible, la velocidad y la orografía hacen casi imposible que te puedas preparar para salvar los obstáculos. El descenso es rápido, surcamos numeroso pasos de agua y no puedo evitar la tentación de pasar justo por el medio. Un pequeño error que luego tendría que subsanar, pues propicie que las zapatillas se llenaran de gravilla y pronto empecé a notar lo molesto que es que se claven esas pequeñas piedras en los pies.

Barrera del Cerval, El Cabezo….el desnivel se suaviza y los pies me están matando. Navarredonda, fin del descenso. Toca sacar toda la gravilla y saneamiento de pies. Tras el proceso avituallamiento rápido y de nuevo a subir.

La pista llega hasta La Casa del Guarda, a partir de aquí ya no hay sendero, ya no se puede correr y ha que surcar numerosos pasos de agua que nutren las gargantas. De nuevo los piornos, piedras, piedras y piedras. De nuevo la amplitud de zancada se hace grande. Así, paso a paso, llegamos al paraje de Las Yeguas, parte central de  la Sierra de Tormantos. Estamos terminando el ascenso, quiero correr y corro, voy directo al Collado de Las Yeguas (Puerto de Las Yeguas, 1475m). Este punto mítico del La Ruta de Carlos V, es final de un largo ascenso y el inicio del fin. Avituallamiento rápido, como no, y a correr.

Los primeros metros del descenso son algo confusos, me despisto y cojo el camino que lleva a Jarandilla de la Vera; parada, visualización de las marcas, hago un “por aquí mismo” y enlazo con el camino bueno. Puff, esto es peligrosísimo; el camino acaba de ser limpiado, hay tocones, piedras sueltas y tierra que cubren las piedras del camino. Es encomiable, gracias a esta prueba se esta recuperando este camino que comunica Aldeanueva de la Vera con el Collado de Las Yeguas, la naturaleza se lo había comido casi por completo.

Las piernas no van bien, van de lujo. Voy dando gas, voy pasando a otros corredores. Más gas. El descenso es precioso, es sinuoso, rápido, peligroso….gas, gas, gas. No dejo de pasar corredores, el subidón es total. Estoy llevando a la práctica lo que había planeado desde el principio. Pasamos varias veces por las mismas gargantas. Casa de Las Colmenillas. Voy disfrutando a tope. Veo el próximo avituallamiento, dejo de mirar el suelo una ínfima cantidad de tiempo…..aterrizaje forzoso. Me deslizo por la tierra. Evaluación de daños es rápida, un raspón en la rodilla izquierda y polvo a espuertas. Aprovecho el avituallamiento para limpiar la herida y salgo zumbando.

Toca un pequeño repecho que de nuevo hago andando, no llega ni al kilómetro. Algo de llaneo, mas corredores a la vista. Aprieto el paso. Casi me salgo de la pista, evito a tiempo otra caída, y vuelvo a dar gas, gas gas….no tardo en pasarlos, tras estos vendrán otros más. Más gas. Estoy acabando de ensueño.

Tras el llaneo y bajada y de nuevo llaneo, llego al último avituallamiento, kilómetro 27, quedan 5 kilómetros. Tan bien rápido, bebo algo, ya no como nada. Y gas!!!  De nuevo el camino se hace sinuoso, empedrado en su mayoría. Algunos giros casi ni se ven y estoy a punto de hacer un “recto” y comerme al fotógrafo. Último kilómetro. Parece que no llega el momento de cruzar la meta, pues no se ve el pueblo por ningún lado, claro que cualquiera levanta la vista del camino.

Último traspiés casi a las puertas del pueblo, sin consecuencias. Se oye el griterío de la gente, al speaker. Azuzado por las emociones entro en meta sprintando. Que maravilla de carrera. Que dureza. Sin duda, la carrera más dura que he corrido hasta ahora, es brutalmente técnica.

32 kilómetros, D+ 2.000 m y 4H 37M

Las viandas al llegar a meta espectacular; limonada casera a demanda y sin fin, cerezas y una bolsa del corredor muy completa.



miércoles, 7 de mayo de 2014

MEDIA MARATÓN POR MONTAÑA SIERRA DE TENTUDÍA

En los tiempos que corren, si no publicas en el acto, olvidate; al menos eso dicen. Escribo la crónica de esta hermosa carrera más de un mes después de correrla. Evidentemente hay muchos detalles que se olvidan, pero como el buen vino algo se queda.

Tocaba madrugón para poder llegar a tiempo a la comarca de Tentudía. Nada coger el coche me sorprendía una espesa niebla que no desaparecería hasta llegar a Monesterio, es decir, casi todo el viaje. Una vez llegados a Cabeza La Vaca, era difícil aparcar, pues no había mucho espacio en las calles colindantes.

tras aparcar junto a un abrevadero, me dirijo a la plaza del pueblo para recoger el dorsal y ver el buen ambiente reinante en la localidad; pues a la vez se celebra una marcha senderista de gran aceptación. El pueblo estaba abarrotado.

A la hora fijada se daba la salida a la Media Maratón por Montaña Sierra de Tentudía. Los primeros lances discurren por la localidad para más tarde coger la carretera que nos conduce a Monesterio. En ese punto nos llega el olor característico de las porquerizas en un día soleado y caluroso que nos acompaña. Tras 2 kilómetros abandonamos el asfalto y nos lanzamos al monte donde primeramente predominan los olivos, para más tarde dar paso a encinas y alcornoques; este paraje se conoce como Dehesa de Arriba. el terreno es en continuo sube y baja, con tendencia hacia arriba. voy cogiendo ritmo, pues salí bastante tranquilo con la idea de ir poco a poco, pues es la primera carrera de montaña de la temporada.

 No todo es plácido por los caminos, pues nos vamos encontrando con descensos cortos y bruscos muy técnico. así discurren los 8 primeros kilómetros. tras el segundo avituallamiento iniciamos el ascenso a Alto de los Palancares 1.008 m. una larga subida de 4 kilómetros entre la vegetación típica de la zona, con alcornoques, encinas y pinos.
La primera subida es la más fuerte y algunos pagan la osadía de subir tan fuerte. Yo voy poco a poco, sigo con mi ritmo y voy ganando posiciones.

tras coronar el Alto de Los Palancares nos espera otro avituallamiento, y un descenso muy peligroso, paralelo a la carretera que baja del Santuario de Tentudía,  pues no se ve lo que hay debajo de la hierba. aun así todos bajamos muy fuertes. Pasamos el Puerto Romero, cada vez más cerca del pueblo; la vegetación va cambiando y se imponen los olivos y los cercados ganaderos. Así llegamos al kilómetro 16, donde nos espera el último repecho, la Nava del Silo. Lo inicio corriendo pero a mitad de subida toca sucumbir y andar un poco.

ya vamos en descenso, acercándonos a los últimos kilómetros, bastante técnicos y peligrosos, aterrazados. Así llegamos finalmente al asfalto de nuevo, sorteamos las calles, algunas en subida y superamos el arco de llegada.


   1h 51m.Primera prueba de montaña superada.

TRAIL RUNNING SIERRA DE LA MOSCA. CÁCERES.

TRAIL RUNNING SIERRA DE LA MOSCA


3        de mayo de 2.014


La cita era en Cáceres, Trail Running Sierra de la Mosca y sus 30,5 Km. Tocaba madrugar un poco y poco después de las 8:00 llegaba a Cáceres; recogida de dorsal y bolsa del corredor, cambio de ropajes y al lío. Nos esperan 30.5Km y casi 1.000 m. de desnivel.
Recorrido de la carrera.

Perfil de la carrera.


A las 9:00 se daba la salida desde el instituto AFD AL QACERES, organizador de la prueba. Nada más salir giramos a la izquierda para continuar por la senda Del Marco. Algunos hectómetros después cogemos una calle encementada y comenzamos a ascender hacia la Ermita del Calvario. Viendo un Cáceres rural desconocido, entre olivos, encinas y alcornoques.
Tras esta primera subida rodeamos el Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, seguido de una fuerte subida al alto de Portanchito (640m). Primer avituallamiento y seguimos hasta “Las Antenas”, primer descenso por el Cáceres donde abundan los chalets y el lujerío de las casas de alto standing, conocidas como las Casas del Portanchito. Aquí me sorprende gratamente el porte de encinas, alcornoques y pinos de gran magnitud.

Abandonamos la pista y seguimos el descenso, ahora campo a través, descenso muy peligroso por las piedras sueltas ocultas entre la hierba. Pasamos por la Charca Valhondo y ascendemos ligeramente hasta alcanzar otra pista en suave descenso.

Ascenso al Cerro Milano.
Tras llegar a un edificio en ruinas de las Minas de Valdeflores en el Cerro del Milano, volvemos a ascender y rodear esta antiguas explotación minera entre un monte bien conservado.

A lo lejos se observa el embalse del Guadialoba, mientras nos dirigimos al entorno de Las Muesas.

Nuevo avituallamiento y me traslado a “Apocalypto”, entramos en un sendero muy estrecho y técnico. Muy rápido, donde la vegetación te araña las piernas y los brazos, e incluso la cabeza. Apenas ves lo que tienes justo delante, subes y bajas, serpenteas, evitando las piedras,  tienes que apartar la vegetación con la mano.   Este trecho me recuerda a la huida entre maizales de la película Apocalypto.sin duda este tramo fue el más divertido.

De nuevo monte, estamos en la parte central de la Sierra de la Mosca, ascendemos, esta vez andando, hacia el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje Los Hornos. Seguimos entre encinas y sobre todo alcornoques. Tras varios ascensos y descensos
llegamos al Centro Medioambiental y al avituallamiento.

Recarga de líquidos y algunas gominolas, de nuevo descenso, suave y breve. No hay tregua, de nuevo ascenso al Radar Meteorológico ( La Bola), aunque no se llega propiamente a La Bola el ascenso es fuerte; rodeamos El Risco, seguimos a buen ritmo y adelantando. Otra vez un ascenso fuerte y no queda más remedio que conservar las fuerzas y andar para no llegar al agotamiento.

Tras finalizar la subida descendemos por la carretera de El Risco, pero solo unos metros. Volvemos al monte. Regresamos al Centro de Medioambiente. Nuevo avituallamiento, el del kilómetro 20. Volvemos a Cáceres, en descenso, por el Camino Viejo de Cáceres, quedan los últimos lances y las piernas empiezan a flojear. Intento no bajar el ritmo y continuar con mis compañeros de viaje.

Tras el descenso llegamos a la cantera de Los Machones, giramos a la derecha; nos queda la última subida de nuevo al Alto del Portanchito y “Las Antenas”. Solo queda el descenso después del último avituallamiento. Quedan a penas 2,5 Km. de descenso y las piernas ya no responden. Como puedo continuo, mi compañero de faena está justo delante de mi y no quiero perderlo de vista, llevamos toda la carrera uno delante del otro.

Rivera del Marco.
De nuevo las casas y el Cáceres más rural. Esto se acaba. La Rivera del Marco. Piso el asfalto, 500 metros  y por fin el arco de llegada.

viernes, 4 de abril de 2014

jueves, 27 de marzo de 2014

Como hacer más kilómetros de los que tenía pensado hacer


GRACIAS PEPE!!!!

 

 

 

26 de marzo de 2014, iniciaba mis entrenos de trail, volviendo después de mucho meses al Monte Arrauzaces. A las 8:50 A.M. empezaba el suave trote después de dejar el coche en el puente La Pared de La Haba junto al río Ortigas.

 

Los primeros compases trascurren a ritmo lento, por  el sendero del río Ortigas es la primera vez que ando por estos parajes, y el objetivo es llegar al Puerto La Cabra. Poco a poco voy cogiendo el ritmito, aunque las piernas no van muy sueltas. De hecho voy pensando “veremos a ver si llego al Puerto La Cabra”. Dado que es la primera tirada larga de montaña no tenia pensado sobrepasarme.

 

Como desconozco el camino exacto que lleva al citado puerto, voy probando, y en el segundo intento doy con una buena opción aunque sea por un “supuesto” camino privado (ha saber si realmente lo es). Entramos en materia, primeras subidas, primeros jarales donde antes había un monocultivo de eucalipto. No mucho después llegamos  a la zona baja del Puerto La Cabra.

 

Sin más dilación inicio el ascenso con más ganas y mejores sensaciones que al inicio. La subida no es muy larga y pronto estoy en lo más alto. Foto de rigor…….pues no, la cámara esta sin batería. El descenso me lleva de nuevo a la zona baja del puerto. Decido explorar una nueva pista dirección oeste. Tras un par de kilómetros el camino está surcado por una valla de ganado y a la izquierda unos cortafuegos…..me tiro por el cortafuego; primero bajo, luego subo, vuelvo a bajar y vuelvo a subir. Termino en una nueva pista que me llevaría después de 5 kilómetros entre pinares de repoblación, hasta coronar por segunda vez el Puerto La Cabra.

 

El descenso esta vez lo hago por el cortafuego, ya pensando “pa´casa”; llevo 22 kilómetros y 2h 30 minutos. Deshago el camino hecho al llegar. Todo en orden. Llego de nuevo al sendero del río Ortigas, pronto estaré en el coche, ya voy cansado…..pero no termina de llegar ese momento. Hace mucho tiempo que no veo los postes indicativos del Sendero del río Ortigas; pero toda esta información aun no la he procesado. Hace más de una hora que no tengo agua ni comida (si me pílla en verano si que hubiera estado jodio). Los kilómetros van pasando y empieza a cundir la sombra de  la duda. Estoy reventao!.

 Cuando me quiero dar cuenta estoy demasiado cerca de la Sierra de Las Cruces. Momento de pánico….estoy perdido!!! Mierda, mierda y mierda!!. Me olvido de mi estado físico, que ya pedía acabar con la aventura de hoy, y de algún lugar sale a borbotones energía para afrontar la nueva situación.

 

 Intento buscar el modo navegación en el GPS, al ser nuevo no lo había hecho antes…y no se como bloquee los botones y claro no había manera de desbloquearlos.

 

  Vuelvo hacía a tras unos metros y cojo otro camino. He decidido buscar un camino perpendicular que haga volver al Puente la pared, pero con mi móvil 0G, el inteligente murió, no hay manera de saber si existe dicho camino. Al final no apareció más camino que el que tenía delante, y adelante que seguí……..apareciendo en la carretera de Las Cruces en Don Benito, donde fui rescatado.

 

 

   Al final  5h 09m, 45.5 Km. y d+ 800m.