TRAIL PEÑALARA 60K

TRAIL PEÑALARA 60K

lunes, 13 de mayo de 2019

ULTRA TRAIL LA COVATILLA 2016





"DE NUEVO EN BÉJAR"




       En Béjar hice mi primer ultra, y en Béjar haría mi primer ultra de montaña; hay bastante
diferencia entre ambas pruebas.
      Solo 110 participantes para esta primera edición tomamos la salida a las 7:00 am, una
salida tranquila y en suave bajada, un espejismo. Al salir de la población comenzamos a
subir y subir y subir. Sin tregua, sin prisa, en fila de uno con nuestros frontales iluminando el
camino. No se tarda mucho en llegar a Candelario, surcar sus calles empedradas y volver al
monte.
     Seguimos subiendo y subiendo, de hecho en unos 13km tenemos que superar un desnivel
positivo de 1400m.
     No tardamos mucho en llegar a la estación de esquí de La Covatilla, avituallamiento rápido
y a seguir subiendo. El viento fuerte, frío, helador y al fondo un tímido sol que no calienta
aún. Así afrontamos la Cuerda de El Calvitero, por un pedregal corrible. Avanzo sin prisa a
buen ritmo hasta llegar a la zona donde se inicia el descenso a las Lagunas de El Trampal,
pero para mi sorpresa me doy cuenta de que no hay marcaje y que hace tiempo que no veo
ninguna marca de la carrera. Consulto el track y todo me indica que voy bien. Varios
compañeros nos vemos en la misma situación. Algunos decidimos seguir el track y bajar.
Mas tarde supe que ese tramo se modificó a ultima hora.
      El descenso a las lagunas se hace bien, es pedregoso pero se deja correr bastante. Sin
mas historia, bajamos por donde sigue el sendero hasta encontrar de nuevo las marcas.
Nos separamos de los maratonian@s y continuamos hacia la central del Chorro.
Nuevo avituallamiento. Me desconcierta la posibilidad de una descalificación pero hay que
seguir sin dilación.
     De nuevo un ascenso muy largo hacia la Laguna del Duque. No muy técnico al principio
aunque lento, en paralelo al tubo que lleva el agua a la central hidroeléctrica de El Chorro.
Una se llega a la Laguna de El Duque, se bordea esta por su flanco derecho por una tramo
llano corrible. A continuación el ascenso al Collado de Talamanca, muy técnico, muy lento,
con tramos complejos de tener que trepar como se puede. Mis “muslos” ya se quejan, pero
al fin culmino el ascenso.
    El tiempo ha mejorado, el sol ya calienta y a pesar de la altura no se precisa segunda capa.
Encaro los Dos Hermanitos, pero antes pasaría por el Paso del Diablo. Los Dos Hermanitos nunca llegarían pues se modifico el recorrido por las ultimas lluvias, así que mientras esperaba la citada subida disfrutaba de unos paisajes espectaculares. Descendia por terreno técnico pero con tramos fáciles aunque las “patas” ya se quejan.
Nuevo avituallamiento en la Dehesa de Candelario. Bastante animado pues voy a entrar en
territorio extremeño y toca seguir bajando. La realidad seria un descenso bastante jodio por terreno técnico, especialmente la bajada hasta Hervás por un sendero empedrado que si vas bien puedes darle gas a fondo, que no era mi caso. Así la llegada a Hervás se hizo bastante tediosa por la deseada llegada a la población, que finalmente alcanzaría tras pasar por un bosque en galería precioso.
     En Hervás tenía mi bolsa de vida. Aproveche para comer algo caliente, cambiarme de neumáticos y coger lo que precisaba para la noche. Sin prisa, sin pausa, afrontaba los
últimos 30 kilómetros. Me deje llevar durante un idílico kilómetro y medio de llano, luego vino un gran palo. Se suponía que esta parte del recorrido era mas fácil. Pero no lo fue. De Hervás a La Garganta hay unos 700m de desnivel de ascenso lento, por terreno inestable.
     Superado este tramo me planto en La Garganta. El mejor de los avituallamientos. Recargo mis pilas y me aderezo para la noche. La bajada a Baños es por un sendero boscoso y humedo que hago bastante rápido pues pude correr casi todo el tramo.
     Con noche ya cerrada llego a Baños. Avituallamiento y a subir. El primer tramo discurre por
la calzada romana y se hace muy bien. El segundo tramo se hace sobre la vía del tren
abandonado, dando saltitos de traviesa en traviesa…..hasta que llegas a la provincia de
Salamanca y las traviesas y vías ya han desaparecido. Solo queda la zahorra. Así el avance
es mas lento y dificultoso. Y el tercer tramo discurre ya por sendero boscoso hasta llegar a
Puerto de Béjar.

Último avituallamiento. Repongo solidos aunque ya sin ganas y vuelvo a llenar la mochila de
agua. Salgo con ganas, pero pronto me doy cuenta que ya voy muy justo de fuerzas. Quizás
el saber que me espera otra subida dura de 700 metros de desnivel mina mi moral. Estos 4
kilómetros los hice como buenamente pude, con mucho esfuerzo, casi ya sin fuerzas, con
los cuadriceps ya muy cargados y doloridos.


Sentir ese viento de cima fue saber que ya lo tenía en mis manos. Culminé el ascenso a la
Peña Negra y me deje llevar hacia Béjar por los últimos kilómetros de pista en bajada.

Total: 83km. 4800m D+. 16h. 29’





martes, 30 de abril de 2019

TDS 2017, RECUERDOS DE UNA GRAN CARRERA.


Sur les Traces des Ducs de Savoie. TDS (UTMB) 2017




3:30 de la madrugada del miércoles, suena el despertador. Sigilosamente me voy vistiendo,
pues no quiero molestar al resto de ocupantes de la habitación que comparto.
El desayuno fue rápido, no podía demorarme mucho pues tenía que estar a las 4:30 en la
Plaza del Mont Blanc a 2,5km.
Fue llegar a la plaza y montar en el autobús; y en marcha hacia Courmayeur. Como
curiosidad decir que atravesar el túnel del Mont Blanc que une Chamonix(Francia) con
Courmayeur(Italia) cuesta 43,50€. Una burrada.
Llegado a Courmayeur toca andar otro poquito hasta la plaza desde donde sale, previo a
dejar las bolsas de vida.
El ambiente es fenomenal para la hora que era, poco que decir. Suena la música y poco
después estamos dando los primeros pasos.
Suave descenso por las calles de Courmayeur. No pasaría ni un kilómetro cuando ya estábamos subiendo. Era una pista que nos llevaría hasta la
estación de esquí, la pendiente era bastante fuerte, pero estábamos frescos. Tras terminar
este primer ascenso tocó bajar sobre sendero bastante corrible y rápido.
Primer avituallamiento sólido en Lac Combal
k15; sopita calentita, plátano, frutos secos….y
ha seguir.
Seguimos por un paraje increíble, algo pantanoso, frágil y arriba en las cimas los glaciares.
La subida al Col de Chavannes fue lenta, en fila de uno …..se perdía en el horizonte la línea
de gente. Tras coronar el col, control de paso y ha bajar hasta Alpetta. Son varios kilómetros
de pista en buen estado, donde si quieres puedes darle bien a las zapatillas. Yo fui
tranquilo, corriendo, pero controlando. Aun así pasé a mucha gente.
Lac Combal, Italia. Foto de internet.
Tras pasar por Alpetta fui un rato con dos canarios muy guasones mientras subíamos hasta el Col du Pettit San Bernard. La subida se hizo bien, buen ritmo y sin dificultad.
En la cima teníamos otro avituallamiento sólido. Otra sopita…

 Dejamos atrás Italia y empezamos un largo descenso de 14 kilómetros por suelo francés, por pista muy corrible en gran parte. A pocos kilómetros de Seez, la cosa se puso un poco menos fácil. En Seez avituallamiento liquido, gran acierto introducir este avituallamiento no previsto a última hora.
Lleno el depósito, bebo refresco de cola y zumbando.
De Seez hasta Bourg Sant Maurice fue un poco tedioso, no por nada en particular sino por
las ganas de llegar. Se atraviesan parques y jardines hasta llegar a la localidad.
Kilómetro 51. Bourg Sant Maurice. Avituallamiento sólido y líquido. Me lo tomo con más
calma, este no es un punto cualquiera, aquí realmente empieza la carrera. Reposo un
poco, pero me veo bien. Converso con una chica venezolana y decido seguir. Paso el
control de material y me pierdo entre el bullicio de la gente.
Lo sabía, lo esperaba, estaba preparado y decidido…...pero aquello fue una batalla
realmente dura. Por delante 16 kilómetros y 2.000m D+. Realmente aquella subida es
infernal, el ritmo es muy lento, la pendiente sobrecogedora. Así que pasito a
pasito….descansado de vez en cuando y reanudando. Muchos corredores se apartan y se
echan una siestecita (aquí lo llaman sueñol). El “engaño” fue una fortificación a media
subida que yo creí que era Fort La Platte, vigilado por las cabras y semiabandonado. Mi
desengaño vino aun más adelante cuando descubrí realmente Fort La Platte. Agüita fresca
para los depósitos y ha seguir subiendo.
Col de la Forclaz fue más llevadero de lo esperado, claro que comparado con la subida de
antes era casi fácil. Seguidamente tocaba Passeu Pralongnan, igual de “fácil”, pero largo,
muy largo. Ya tenía un desfase entre mi gps y los kilómetros reales y eso contribuye al
desconcierto.
El descenso fue lento, otra vez muy agrupados, técnico y largo. Después de todo al final
llegué a Cormet de Roselend. Punto intermedio de la carrera. Kilómetro 66.
Aquí sí me tomé mi tiempo. Me cambié de ropa y me dispuse para la noche. El frontal no va,
y tengo que coger el otro. Ungüentos…...sobre la marcha decido ponerme de largo a pesar
de que no sería una noche fría, pero de este modo libero peso de la mochila.
Ceno con sosiego, repito. Algo de refresco de cola y poco más.
Al salir ya era de noche. Se veían dispersos los puntos de luz en el horizonte. Otra vez a
subir.
Col de la Sauce era el siguiente punto a superar. Primero por una pista y luego sendero con
bastante pendiente, pero no resultó complicado. Eso sí, los macarrones empezaron a dar
“vueltas” en mi estomago, y no dejaron de hacerlo hasta dos horas después. Iba sudando
por la demasía de ropa que llevaba, pero no tardó en refrescar, por lo que fue un acierto.
También tuve que parar a poner las pilas al otro frontal porque el que llevaba ya se estaban
agotando y no me daba seguridad el caudal de luz que me daba.
Hasta Col de Joly todo fue rodado, sin problemas de mención significativa. En el
avituallamiento tome lo de siempre y no paré mucho tiempo.
Les Contamines; el descenso hasta la localidad se convirtió en una tortura china. Si bien al
principio era terreno rodador pronto pasamos a sendero pedregoso, con muchas raíces. Mi
rodilla derecha comenzó a quejarse, así que tuve que bajar con más seguridad.
Una vez que salí del bosque la llegada a Les Contamines se hizo eterna, pues distaba
bastante hasta llegar al avituallamiento.
Otra vez sopa, aunque esta vez estaba tan recalentada que no sabía bien, a pesar de ello
nada que objetar. Comí poco, el estómago lo tenía casi cerrado.
Chalets du Tuc. Otro ascenso más, no. Otra pesadilla. Parecía increíble semejante desnivel,
la rodilla me dolía y no quedaba otra que mirar al suelo y subir y subir. Subir y subir, aquello
no terminaba nunca. Sorteando raíces, piedras, subir y subir….al final subí.
Sin tiempo para asimilar la reciente subida allí estaba en el horizonte el “ojo de Sauron”; era
una estampa preciosa ver ese reguero de luces hacia abajo y hacia arriba. El descenso
paso rápido, sin más. Miraba arriba, hacia la luz, el último ascenso importante: Col de Tricot.
La subida estaba marcada por zigzagueo de la luces. Era un sendero que serpenteaba
mucho, duro, técnico, agónico. Paraba de vez en cuando a recuperar y volver. No terminaba
nunca. Ahora veía todas las luces que venían detrás de mi, puro espectáculo; precioso.
Con mucho tesón y calma llegué a la cima del Col de Tricot. Control de paso y p’abajo.
Un poco de todo; sendero corrible que terminó pronto; lluvia, rocas, piedras….lo normal. A
dos kilómetros de Col de Tricot empezó a sonar el río bravío, raudo, caudaloso…..y poco
después allí estaba el puente colgante para pasarlo. Ya de día, la naturaleza se mostraba
con toda su fuerza. El paso por el puente fue decidido y con miedo, la verdad es que
acojonaba. Sobretodo por la parte central que cuando más se mueve.
La rodilla me daba una tregua y fui dando un poco más de caña. El bosque estaba todavía
en sombras y los senderos preciosos. Antes de llegar a Les Houches había un tramo de
asfalto en bajada donde apreté un poco más.
Les Houches. A 8 kilómetros. Temía que este tramo fuera duro, pues ya los kilómetros en
las piernas eran muchos. Tras pasar por el avituallamiento y el control pasamos a la
carretera, cruzamos el río y nos adentramos en el bosque de nuevo. Pista y sendero
corribles a tope si tienes fuerzas. Yo tenia fuerzas, pero la rodilla ya no me dejaba.
Andando, a buen paso hice estos 8 kilómetros hasta llegar a Chamonix, en ese momento me
puse a correr.

Recorrí los metros finales por las calles………...las sensaciones, emociones,
pensamientos… me los quedo para mí. No creo que pueda describirlo. Un sueño hecho
realidad.
PD: los retos se definen como aquello que quieres hacer, con lo que sueñas y te hace
ilusión. Entrenas, te cuidas y haces todo lo posible por conseguirlo.                                                           
Perfil TDS 2017

carreras de montana.com. TDS, la prueba más salvaje del UTMB sube el listón.

https://www.carreraspormontana.com/carreras/tds-2017-la-prueba-salvaje-del-utmb-sube-el-liston/








 Tiene el mismo valor quien hace por primera vez un 5k, 10k, 21k….120k.

viernes, 20 de junio de 2014

SÍ SUEÑAS A LO GRANDE.....RUTA VETONA. LOS 100 DE BÉJAR.


LA RUTA VETONA. LOS 100 DE BÉJAR.

 
SÍ SUEÑAS A LO GRANDE, NECESITAS UN EQUIPO. GRACIAS CHONI.

 

Tras una noche calurosa, llena de nervios e incertidumbres, llegaba el desayuno madrugador, 3 horas antes de la salida; un breve sueñecito más y prepararse para la “batalla”; últimos preparativos, rituales, ungüentos, últimas instrucciones para Choni, parte indisoluble de este reto, etc, etc….

 


FOTO ANTES DE LA SALIDA.
 

PERFIL CIRCUITO ROJO
 
Llegamos a la Plaza de Santa Teresa con 20 minutos de antelación, los participantes de la MTB y el Duatlón ya había partido. El ambiente era algo frío, por los nervios, por los pocos valientes que éramos (solo 140). Sin embargo el calor ya era considerable.


A las 9:30 se daba la salida, con ritmo lento y continuo recorríamos las calles de Béjar, alejándonos dirección sur, buscando el Paseo de Los Castaños. Sin tregua el camino, sendero o asfalto del  momento se inclinaba hacía el cielo, no obstante teníamos por delante más de 7 Km. de ascensión hasta La Peña Negra.

 


AL FONDO LA PEÑA NEGRA.
 
La civilización se aleja tras dejar a un lado la plaza de toros. Mi ritmo es tremendamente malo, lento, tosco. Me cuesta correr, así que decido andar hasta la cima, y solo correr en los llanos para soltar piernas. Poco a poco vamos avanzando, Canchal Calavero, Canchal de la Paloma. La orografía no es muy exigente pero hoy más que nunca es preferible pecar por defecto, sigo andando y a ratos corriendo, hasta llegar a la cima de La Peña Negra.

 

Entramos en territorio cacereño, descendemos por un pinar en busca del primer avituallamiento, cercano a La Garganta, en la cola del pantano de Navamuño. Hemos soltado un poco las piernas y parece que el letargo se ha desvanecido.

 
PRESA DE NAVAMUÑO.

Tras una breve ingesta de sólido y líquido, nos disponemos a encarar la cabeza del pantano de Navamuño con un continuo sube y baja no muy exigente; la exigencia procedía de la cautela a la hora de soportar el fuerte calor pasada la hora de carrera. No había mucha sombra. El camino sinuoso, de nuevo en tierras charras, en descenso por el Cerro de Arrebatacapas, permite correr entre pinares, algunos castaños y cerezos.

 

Nos encontramos a las puertas de Béjar, pero el Circuito Rojo nos desvía hacía Candelario. La senda busca la rivera del río Cuerpo de Hombre, y con ello la sombra y cambio de paisaje; fresnos, castaños, alisos….más abrupto, más bonito. Superado el río ahora toca de nuevo ascender hacía LLanolópez. Un breve refrigerio en una casa particular y un puñado de “ánimos” que son siempre bien recibidos y agradecidos. Entramos en Candelario, sorteamos sus bellas calles. Algunos aplausos. Algunos rostros “ojipláticos”. El capricho del circuito nos lleva a las afueras de la localidad para de nuevo entrar por sus calles, en busca del avituallamiento.

 
CANDELARIO I
 

CANDELARIO II
 











     De nuevo reposición de sólidos y algo de líquidos, estamos cerca de Béjar y no conviene cargar más peso de la cuenta. Salimos de Candelario, seguimos en territorio fresco, a travesamos la rivera del río Barquillo. Se acaba el frescor, de nuevo el pinar, de nuevo el calor golpea fuerte.

 

 
CERCA DE EL BOSQUE, BÉJAR.
 

Nos acercamos a Béjar, estamos en El Bosque. El calor aprieta cada vez más. Me desprendo de parte de las reservas de agua para aliviar peso…..se oye algo a lo lejos….al girar veo a otros corredores descender por otro camino a mi izquierda. Tras un “por aquí mismo” recupero el sendero correcto….algo de asfalto, Ermita de Santo Mario. Estamos en Béjar.

 

Completo el Circuito Rojo.  Allí estaba Choni para darme ánimos y ayudarme con los complementos. Toca reponer fuerzas tranquilamente. Doy buena cuenta de la ensalada de arroz y un plátano,  al gaznate me hecho un par de cervezas. Vaciado de vejiga.  Reposición de crema solar. Reabastecimiento de liquido en la mochila más unos polvitos mágicos para no deshidratarnos. Descargo la mochila con material no necesario por ahora. Sin tregua, sin prisa me dirijo a la plaza  de Santa Teresa.


CERRANDO EL CIRCUITO ROJO.
PRIMER PASO POR LA ZONA DE RECUPERACIÓN.
 

Me despido de Choni, empiezo el Circuito Verde. En esta salida de Béjar voy en soledad. Sigo las flechas verdes, y pronto estoy justo de bajo de la Ciudad Antigua, contemplando la muralla, el Palacio de los Duques de Béjar…. Aun por asfalto, me alejo paulatinamente en busca de la rivera del río Cuerpo de Hombre.

 


PERFIL CIRCUITO VERDE
 
 

Me encuentro con el enorme viaducto de la autovía A 66, para más tarde pasar de bajo de el. El calor se hace cada vez más fuerte, estamos en las horas centrales del día, entorno a las 14h. Por fortuna el sendero nos lleva por la rivera del río cuerpo de Hombre, el frescor se agradece. Tranco del Diablo, central eléctrica, La Gloria, Casas de Los Molinos….se acaba la gloria, se acaba la sombra. A escasos  kilómetro y medio de La Calzada el calor y el sopor digestivo se apoderan de mí. Andando llego la población, Km. 37 del recorrido. Allí de golpe 5 compañeros se retiran. Otros como yo se lo piensan.

 
MOMENTO "ASOLANAO"

 

Tranquilamente bebo y como algo, pero poco. La digestión me está matando y el calor me está dando la estocada final. Quedan 12 Km. hasta el siguiente pueblo y a mis orejas llega la información mas temida, no hay sombra. “Asolanao” que estaba y más que iba estar. Me hecho agua por encima en dos ocasiones, me “vendo los ojos” y tiro pa´lante.

 
 

Inicio esta etapa tan dura recurriendo a la musicoterapia, dicen que la música ayuda a paliar el dolor. Convencido de esto, me pego los auriculares las orejas e intento no pensar en nada más.

 

Avanzo poco a poco. Es el momento más duro, nada de sombra, “aplatanao” y los “muslos” que ya se quejaban hacía rato ahora ya gritan. Durante mucho rato voy solo, nadie por delante, nadie por detrás. A lo lejos se ve la Sierra de Francia.

 
AL FONDO LA SIERRA DE FRANCIA
 
HORAS CENTRALES DEL DÍA SIN SOMBRA.


Como un espejismo aparece la población de Valbuena, queriendo que fuera Montemayor del Río. Voy bebiendo continuamente y cada hora sigo el ritual del “chute” de glucosa.  Intento salir de este sopor generalizado trotando a ratos. Me salgo del sendero. Recupero “atrochando” y llego al  Canchal del Guarro; puesto de socorro, como decían los voluntarios allí resguardados bajo la loneta. El GPS me marca una distancia que no se corresponde con el rutómetro. Cunde el desánimo.

 

 

Me reabastezco de agua y sigo. Intento correr. A “perro flaco todo son pulgas” y a mi me sale otra pulga; los tendones que confluyen el la cabeza del peroné se manifiestan en forma de dolor, igual que en Sevilla. Intento omitir esos mensajes de dolor pensando en que “el dolor solo duele” como dice el Sr. Jurek; en mi amigo Pepe que no puede correr desde hace 6 meses por una osteopatía dinámica de pubis….eso sí que es estar realmente jodido. En cierto modo en esta carrera también corre él, en cierto modo me refugio en este pensamiento para ser más fuerte.

 

Por el camino de bajada un compañero va bien jodio por las ampollas y finalmente abandona al llegar a la población.

 
CASTILLO DE MONTEMAYOR DEL RÍO.

 

 Como puedo, corriendo, andando, sufriendo…continuo, a lo lejos se ve un majestuoso castillo con la bandera castellana y española ondeando a merced del viento. No tardo mucho en llegar a  Montemayor del  Río. Nuevo avituallamiento con tranquilidad. Hablo con los voluntarios del calor, del chico de las ampollas…..la coca cola está caliente, el agua también, pero tampoco se les puede reprochar nada a esta gente. Reabastecido de agua y algo de sólido en el estomago abandono el puesto de avituallamiento surcando las calles de este bonito y pequeño pueblo…..tropiezo con una alberca y no me lo pienso, meto medio cuerpo en el agua.

 

Ahora sí, bien refrigerado abandono la localidad. El sendero me conduce, por enésima vez, al río Cuerpo de Hombre. Abrazo su bosque en galería, su sombra y su alegría. El sendero discurre paralelo al río y de nuevo voy corriendo; he renacido, me encuentro con fuerzas y anímicamente duro como una roca.

 

 
RENACIENDO AL FRESQUITO.
 
RÍO CUERPO DE HOMBRE CERCA DE MONTEMAYOR DEL RÍO.


No dura mucho este idílico paisaje, 3 Km.  después el sendero abandona el río y la pendiente se inclina hacia el cielo desmesuradamente. Es hora de tirar de wasap para distraer aun más la mente…tras la fuerte subida, topamos con terreno variado, lo mismo subimos que bajamos….se aprecian las típicas construcciones ganaderas de la zona…poco después llegamos a Peñacaballera.

 

En este pequeño municipio hay un bar donde me quedo maravillado por los enormes bonsáis que tienen. Yo entro y un grupo de bejaranos salen. Bebo algo de agua y charlo con el dueño del local y algunos clientes  preguntan interesados por la carrera y que se quedan estupefactos.

 

Al salir de la localidad sigo con mi ritmo y no tardo en alcanzar al grupo de bejaranos. Tras una meditación muy fugaz, decido sacrificar mi ritmo y unirme a este grupo. Nos sorprende algún lodazal y tenemos que medio trepar para no enguarrarnos. El grupo está compuesto a mi llegada por 5 miembros; Tomás, que el hombre está aun recuperándose de una lesión y “solo” va a hacer el segundo circuito (40Km); Raúl, el panadero; Javi y Merce (Mercedes) la mujer incombustible; y yo.
 

Si después de superar Montemayor del Río mi estado anímico mejoró exponencialmente, ahora tengo la firme determinación que sea como sea, hoy termino lo que empecé.

 

 
CERCA DE PUERTO DE BÉJAR.

Tras sobrepasar la autovía A66 cogemos el Camino Real que transita en algunos tramos sobre la calzada romana que todavía resisten el paso del tiempo. Pronto nos encontramos en Puerto de Béjar. Km. 58. Nuevo avituallamiento. Lo de siempre, ya es pura rutina. Al sellar me llama poderosamente la atención las anotaciones de la chica y le pregunto; ¿esos somos los que hemos pasado por este punto? ¿20? Recuenta. 25 me dice.

 

Tomamos el descenso en falsete, con subidas y bajadas,  a Béjar. De nuevo tropezamos con zonas embarradas y no queda más remedio que subirse al muro que delimita el camino. Llegamos a Cantagallo. Los lugareños nos invitan a darnos un chapuzón que de buena gana aceptaríamos.

 

 

 
CERCA DE CANTAGALLO I
 
CERCA DE CANTAGALLO II


Nos acercamos a la civilización y el paisaje se afea, de nuevo pasamos la autovía y más adelante otra vez más. Casas del Rosal; cruzamos  de nuevo el puente que salva el río Cuerpo de Hombre a las puertas de Béjar.

Esta vez entramos por la ciudad vieja, por el recinto amurallado tras una buena subida, pasamos la Puerta del Pico. Ayuntamiento, plaza Mayor.


Fran, compañero de fatigas de Merce, nos espera en la puerta de su bar con 5 refrigerios bien fresquitos. Intercambio de impresiones y ánimos. Seguimos y a escasos minutos completamos el Circuito Verde.

 
En la Plaza de Santa Teresa, Km. 68,  está mi compañera del alma, Choni. Sellamos y nos dirigimos al pabellón a recuperar un poco y prepararnos para la noche.

 


SEGUNDO PASO POR LA ZONA DE RECUPERACIÓN.

 

Choni tenía todo preparado, se lo había dicho un rato antes y nuestro piso franco estaba a escasos metros del centro neurálgico de la prueba. Sin prisa, sin pausa me hidrato con una rica cervecita fresca, como ensalada de arroz, todo ello mientras me aseo, unto mi rodilla izquierda y zonas adyacentes con diclofenaco, me cambio de compresores y  doy vaselina de nuevo en los pies, también me cambio de camiseta y me quedo con lo necesario en la mochila. No quiero perder la compañía de este grupo y la intuición me dice que será vital afrontar la noche con ellos. La visita al baño me preocupa, un mal desalojo y un rugir de tripas que auguran más de lo mismo.

 

PERFIL CIRCUITO AMARILLO
 
 

Sin tregua, salimos de Béjar. Merce se ha adelantado un poco y Tomás ha cumplido con su Circuito Verde, y se retira. Raúl, Javi y yo salimos un poco más rezagados pero ya en las afueras de Béjar cogemos a Merce. La subida de La Dehesa nos pone en nuestro sitio, a estas alturas cualquier esfuerzo en vano se paga con creces. Tras reencontrarnos con el llano, Raúl va marcando el ritmo y las pautas a la hora de correr o de caminar.


Valdesangil. El paisaje agroganadero nos acompaña. Disfrutamos del llano incluyendo en el paquete los diversos dolores que ya padecemos cada uno.
 
Fuentebuena. Se acerca el ascenso y nos vamos preparando psicológicamente. La Pared del Puerto aparece con toda su dureza casi de la nada. En otras circunstancias sería una subida sin más, pero a estas alturas de la película  se hace muy dura. Completamos el ascenso. Raúl quiere darle ritmo a la bajada, pero Merce le para. La bajada es mucho peor que la subida, los cuadriceps sufren mucho y mi rodilla izquierda aun más. Lo malo pasa rápido y mis tripas no dejan de rugir, ya casi es noche cerrada y estamos cerca de Sanchotello. Mi intención es llegar hasta la localidad pero la urgencia hace que tenga que parar antes.
 

Aliviadas mis dolencias, reanudo la marcha ya con el “fanal” eléctrico. Un par de kilómetros después entro en Sanchotello, Km. 82. Allí están mis compañeros de grupo esperándome. Repongo agua, y “adquiero” nuevo suministro de celulosa.

Sin más dilación partimos de la bulliciosa localidad con muchos ánimos de los parroquianos. El camino tiene bastantes baches y ya todo duele. Son las 23:30 y las llamadas de teléfono de mi hermano Samuel y Jose Tomate (Miajadas) te impulsan un poquito más hacia la meta.

Peromingo. Media hora después estamos en el penúltimo avituallamiento. Las fuerzas me abandonan. No he vuelto a comer nada desde Béjar y apenas he bebido algo por no llegar a la deshidratación por vía desalojo.   Anímicamente fuertes, físicamente muy jodidos, encaramos la parte final del recorrido.

 

 
LIDIANDO CON LA SUPER RECTA.

Camino Real de La Plata, la temida recta, 7Km,  aparece rodeada de ganado bovino. El mugir de éstos recorre la noche, un aire fresco nos acompaña y nos empuja, pues lo llevamos de componente sur. El maestro panadero Raúl, sabedor de lo muy justo que voy de fuerzas me va preguntando cada cierto tiempo y solo cuando le respondo “que jodio” o “muy jodio” se queda conforme. La eterna rectitud del camino va mellando y eso que la noche no nos permite ver la desesperanza de una línea en el horizonte siempre igual. Solo nos distrae la visita de la Benemérita y posteriormente los reporteros de la prueba.


Tan jodio voy que me seduce la idea de abandonar en La Calzada, Km. 94. me viene a la cabeza el calvario de Pepe, 6 meses con la puñetera osteopatía dinámica de pubis; las horas que lleva Choni esperándome sola y padeciendo la incertidumbre y la información con cuenta gotas; el apoyo incondicional de Villanueva Corre…y Mucho…y acaba, como me dijeron al recoger la bolsa del corredor. "Un Tejeda no se rinde".

Apuesto por el último cartucho que tengo, comer y beber de nuevo, a riesgo de tener que parar de nuevo para un desalojo y perder la compañía del grupo. A su vez, Javi me deja un spray de frío que tiene y me doy por los cuadriceps.
 

Empiezo a sentirme mejor, con algo de fuerzas y hemos conseguido engañar a los cuadriceps con el spray; he vuelto a resurgir.


Comentamos que la distancia que marca el GPS es mayor que la del recorrido, unos 5 Km. más. Algunos chascarrillos de carreras, el fresquito de la noche y casi Luna llena surcando el horizonte nocturno.


Como una estrella fugaz, así lo percibimos, cuando a escasos metros por delante de nosotros pasó un coche por la carretera de La Calzada. La alegría nos inunda, solo queda medio kilómetro de camino hasta la localidad.


La Calzada. Último avituallamiento. Reponemos conversación con los allí presentes, nada de líquidos ni sólidos. Ahora también corro por Víctor y Jose Tomate y completar lo que ellos no pudieron. Sellamos y nos vamos.


Solo 6 Km., solo 6 Km.….vamosss! Superamos la pequeña gran subida al salir de La Calzada. La vegetación no deja pasar la luz lunar. Raúl y Javi se distancian un poco y yo decido esperar a Merce. Vamos completando los escasos kilómetros que nos quedan. Como si estuviera predestinado el GPS se apaga a los 100km y 16 horas (cabrones, dicen que dura 20 horas). Nos encontramos en el Polígono Industrial de Béjar, por última vez cruzamos la Autovía A66.

 

RECTA FINAL.
LOS METROS FINALES.
Béjar se intuye en la noche, pues la iluminación es escasa o nula, una pena no tener esa magnifica muralla medieval bien iluminada. Algo de asfalto más, nos desviamos por otro sendero. Descendemos, escaleras…dolor…por última vez superamos el río Cuerpo de Hombre por el  Puente se San Albín; por última vez el camino, sendero, pista, carretera o lo que sea se sube, Cuesta de Los Perros,  con lo que ya no se tiene. Después de mucho tiempo echamos a correr, henchidos de felicidad que no brota en forma de lágrimas, como si no doliera nada, olvidados los novetaitantos kilómetros que hemos hecho hasta llegar a este punto. Plaza de España, giro a la izquierda y la recta final. Los nuestros ya esperándonos, incluidos Raúl y Javi. Los aplausos de los allí presentes a la 2:15 de la madrugada……HECHO!!!!!.

 

 

16H 48M.










CERVEZA SABOR A RETO CONSEGUIDO.






INMORTALIZADO.